15/06/2011 EL TIO HO

Nos levantamos bastante pronto, porque queríamos ir a ver el Mausoleo de HO CHI MINH (entrada gartis) que cierra a las 11 de la mañana.

Como hay cierta distancia, decidimos coger una Xe Om (mototaxi) hasta el mausoleo. Hay que regatearles muchísimo, y no cortarse nada a la hora de decirles precios mucho más bajos de los que te piden. Fuimos los tres en la moto, e incluso algun día nos llevaron a los dos más las mochilas en una sola moto.

El mausoleo tiene muchísima seguridad, te miran todas las mochilas y bolsos, no se pueden sacar fotos ni video, asi que se quedan con tus cámaras y te las dan a la salida, y no se puede ir con camisetas que enseñen los hombros, o pantalones muy cortos, porque no te van a dejar entrar. Miren se tapó con un pareo porque le llamaron la atención por enseñar los hombros.

La cola va bastante rápido para lo larga que es, y finalmente entras en el edificio donde descansa el Tio Ho, custodiadísimo por militares armados hasta los dientes.

La visita es alucinante, de las cosas que mas me han sorprendido del viaje, vas pasando en fila india alrededor de la momia sin poder pararte, en una sala enorme con la estrella y la hoz y el martillo gigantes en la pared.

A la salida puedes ir a ver las casas en las que vivió el tío Ho (esto ya pagando entrada). Los jardines y los palacios son dignos de ver, y justo a la salida te encuentras con la Pagoda del Pilar Único, diseñada para que parezca una flor de Loto.

Luego fuimos al Templo de la Literarura, primera universidad de vietnam, un templo muy bonito y muy cuidado, con muchas estatuas de tortugas, que son los animales que representan la sabiduría.

Toda esta zona es mucho más tranquila y no tiene el ajetreo del barrio antiguo, asi que nos fuimos andando hasta el lago Ho Tay (oeste) el mas grande de Hanoi donde comimos algo y dimos un paseo.

Despues de comer visitamos la carcel de Hanoi, donde estaban los soldados americanos, que da bastante mal rollo, porque hay muñecos haciendo de presos y ponen sonido de cadenas y lamentos por los altavoces.

Cenamos en un puesto de la calle arroz con carne, pimientos, tortilla... y nos fuimos a coger el tren nocturno hasta Lao Cai, para la excursión a Sapa.

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